Seguridad
ZetiSecret
Comparte contraseñas y datos sensibles con enlaces cifrados que se autodestruyen.

El problema
Las contraseñas y claves de acceso acaban enviadas por correo, chat o documentos compartidos, donde se quedan guardadas para siempre y cualquiera con acceso a esos sistemas puede leerlas.
Qué hace
- Cifrado en el navegador antes de enviar nada
- El servidor nunca puede leer el contenido
- El enlace se destruye tras la primera lectura
- Caducidad configurable de uno a siete días
- Contraseña adicional con bloqueo por intentos
- API para integrarlo en despliegues automáticos
- Avisos de auditoría hacia Slack, Teams o un SIEM
Cómo está construido
- El cifrado ocurre en tu navegador, con algoritmos estándar y probados
- Alojado en Microsoft Azure, con base de datos que solo guarda contenido cifrado
- Edición autoinstalable para empresas que quieren tenerlo en su propia infraestructura
- Diseñado para ayudar a cumplir controles de ENS, NIS2, ISO 27001 y RGPD
ZetiSecret surge de un problema habitual en cualquier departamento IT: compartir una contraseña de forma segura es sorprendentemente difícil. El correo y los chats guardan copias indefinidamente, y un documento compartido acaba en demasiadas manos.
La idea central es que ni siquiera nosotros podamos leer lo que se comparte. El contenido se cifra en el navegador de quien lo envía y la clave para descifrarlo viaja en la parte del enlace que el navegador nunca envía al servidor. Cuando el destinatario lo abre, el secreto se borra.
A partir de ahí añadimos lo que necesita una empresa: caducidad, contraseña adicional, una API para usarlo desde procesos automáticos y avisos de auditoría que registran la actividad sin exponer el contenido. Para organizaciones que no pueden depender de un servicio externo existe una edición que se instala en su propia infraestructura.
Es un ejemplo de cómo aplicamos la seguridad desde el diseño, y no como un añadido al final.